Descubre cuál es tu talento natural.
¿A qué te gustaba jugar en tu infancia?
Los juegos infantiles son mucho más que eso.Mediante el juego, los niños pueden ensayar con libertad y sin miedo a equivocarse todas las opciones que les ofrece la vida.
Los juegos representan actitudes, inquietudes y deseos, pero también los talentos naturales, aquello a lo que el niño siente una sincera y profunda inclinación, sin saber por qué.
No es extraño que el niño que pasaba horas con los juegos de construcciones sea hoy un reputado ingeniero o arquitecto, o que la niña que jugaba a los médicos hoy pase consulta en un hospital.
Las aficiones que el niño manifiesta, como el gusto por la pintura, por ejemplo, son esos talentos que tratan de emerger y que, con la práctica, les pueden convertir en auténticos genios en esa materia.
Muchos de nuestros talentos naturales se quedaron en la infancia. Conforme nos vamos convirtiendo en adultos, tendemos a hacer nuestros los miedos e inseguridades de las personas que nos rodean.
Unos padres temerosos del futuro posiblemente contagiarán ese miedo a sus hijos, que buscarán una profesión “segura” a la que aferrarse, y que puede estar a años luz de sus deseos e inclinaciones naturales.
Pero el talento sigue ahí, latente, esperando a ser desarrollado en plenitud.
Conecta con tu talento natural
Si has hecho el esfuerzo de volver por unos instantes a tu infancia, seguramente habrás dado con los juegos que más te gustaban, con aquello que te encantaba hacer o con lo que solías fantasear: ahí está tu talento, esperando.Nunca es tarde para volver a conectar con uno mismo ni para hacer realidad los sueños. Muchos ejemplos confirman que es posible retomar una vieja afición y convertirla en profesión, o volver a estudiar en la edad adulta para ejercer de lo que siempre soñamos.
A menudo, los límites que vemos para realizar nuestros deseos son internos y no externos: nada hay fuera que nos impida hacer lo que queremos.
Las excusas y trabas que encontramos no suelen responder a la realidad, sino a nuestros miedos e incertidumbres.
Si te has reencontrado con tu talento natural en la edad adulta, estás de enhorabuena. Esta vez no lo dejes escapar. Cultívalo sin miedo, con alegría, como si fuera un juego, y sé feliz.
Gracias por hacerme reflexionar, es un ejercicio que se practica poco en nuestra cultura y que nos puede dar grandes aportaciones a nuestra vida.
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